9 de noviembre de 2009

Felicidad

Hay momentos en la vida en que extrañas tanto a algunas personas, que quisieras sacarlas de tus sueños y envolverlas en un abrazo.
Sueña lo que desees soñar, ve a donde quieras ir; se lo que desees ser, porque solamente tienes una vida, y una oportunidad para hacer las cosas que deseas hacer.
Ten la suficiente felicidad que te haga dulce, los suficientes tropiezos que te hagan fuerte, la suficiente tristeza que te haga humano y la suficiente esperanza que te haga feliz.
La mayoría de la gente feliz no tiene lo mejor de cada cosa, ; ellos solamente toman lo mejor de cada cosa que les aparece en su camino. La felicidad existe para aquellos que lloran, aquellos que les duele, aquellos que han buscado, aquellos que han tropezado, porque solamente ellos pueden apreciar la importancia de las personas que han tocado sus vidas.
La vida empieza con una sonrisa, crece con un beso y termina con una lágrima.
El futuro brillante estará siempre basado en un futuro olvidado; no puedes continuar con tu vida, hasta que no dejes escapar tus fracasos del pasado y los dolores del corazón.
Si crees que es valioso compartir estas palabras, lee este mensaje a aquellos que significan algo para ti, a aquellos que han tocado tu vida de una u otra manera, aquellos que te hacen sonreír cuando realmente lo necesitas.
Aquellos que te hacen ver el lado brillante de las cosas cuando estas deprimido, aquellos que desceas hacerles saber lo mucho que aprecias su amistad.
Y si no lo quieres leer, no te preocupes, nada malo te sucederá. Solamente te estarías perdiendo la oportunidad de iluminarle el día a alguien más.

Carta de un niño ciego a uno vidente

Ayúdame a ayudarme.

Cuando me mires, no te encierres en ti mismo,

ni te sientas culpable.

Soy un niño ciego, pero soy un niño como todos:

Me gustan la risa y la alegría,

jugar en los días de lluvia con los cabellos

al aire y los pies descalzos,

me gustan los pajaritos y las flores,

la ternura y la amistad.

Me gusta oírte hablar con naturalidad

y que me ayudes a descubrir el mundo.

No me entristezcas con tu lástima

ni me hieras con tu compasión.

Ayúdame a ayudarme; si lo haces,

podré ser como los otros niños: aprenderé

a cruzar la calle aunque el tránsito me asuste,

podré viajar solo a mi casa, aprenderé a

correr sin miedo, a montar en bicicleta,

a jugar, a reír, a ser útil.

No me rechaces... acéptame

no me mires con recelo... conóceme

no me compadezcas... ayúdame

piensa en mi como persona,

¿Ves? Soy como los otros niños.

Soy como tú, soy como tu hermano, soy como tu hijo.

Quiero compartir mi niñez contigo.

Quiero compartir la vida contigo.

Quiero, cuando sea grande, trabajar.

Quiero ser útil a mi mismo,

a mis padres, a ti, a la sociedad.

Ayúdame a ayudarme.

Ayudémonos...